Mostrando entradas con la etiqueta vuelta al cole. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vuelta al cole. Mostrar todas las entradas

Volver a empezar: Inicio de la cuenta atrás. Quejas y deseos.

La cuenta atrás ha empezado:

Septiembre ya está aquí y en breve la vuelta al cole, la vuelta a las extraescolares, las carreras para llegar a tiempo a todo, las alarmas por la mañana a horas intempestivas, los no me quiero levantar, tengo sueño, no me visto, no desayuno, no quiero entrar.. no no no no no. 

Es verdad que los padres lo estamos deseando. Las vacaciones de verano son muy largas mientras que nuestras vacaciones muy cortas. Y hay que hacer malabarismos para poder dejarlo todo estructurado. Gracias a los abuelos, campamentos de verano y demás. 

Pero sí, la vuelta al cole es la vuelta a la rutina. Muchas cosas buenas, pero también mucho estrés en nuestro día a día. 

Quejas para variar:

No estoy diciendo nada nuevo, la verdad. Pero quiero aprovechar para quejarme un poquito, como madre, de las previsiones de los colegios:

Directores, profesores,  sería importante dejar el curso siguiente cerrado en junio, comunicándolo todos a los padres para ayudar a ir buscando el material durante las vacaciones. 

De nada nos sirve que nos deis la lista de materiales si al final cambian. Tampoco sirve que nos deis esas listas si abajo del todo pone: ESPERAR A LA REUNIÓN ANTES DE COMPRARLO. Porque esa reunión la ponéis el 7 de septiembre y el curso empieza el 10. Y ahí estamos los padres haciendo una yincana, a precios de oro, para poder llevar todos los materiales a tiempo. 

Me joroba que ponga, por ejemplo, mochila. Que no especifiquen nada, y luego, cuando la compras de oferta, traiga ruedas y a 2 días de empezar, digáis que está prohibida por culpa del COVID. ¿¿Ahora que?? Me como la mochila con papas, no? Y así todo... Que si que forremos los libros, y luego en la reunión que no hace falta.. Que sean botellas reutilizables pero... Y así hasta el infinito. 

No cuesta nada dejarlo todo bien cerrado en junio, pasárselo a los padres y liberar un poco el estrés de septiembre. Por favor, no es tan difícil. 

Cuando cambien de ciclo, también vendría bien poder informar a los padres parque les vaya haciendo el cuerpo a los pequeños. Mi hija pasa a primaria, primero. Cambia de profesora, de amigos, de clase, de... ¿Qué cuesta ir adelantando ciertas cosas para ir diciéndoselo a lo largo de las vacaciones? Pues tu seño va a ser fulanita, estás con estos amigos antiguos, en la clase de arriba... Anticipación. 

Deseos:

Y ya, ya dejo de quejarme y os deseo tanto a padres como a profesores una magnífica vuelta al cole. Que el virus nos deje respirar y que los peques vuelvan a sus rutinas recuperando poco a poco la normalidad. Que poco a poco se flexibilicen las cosas y logremos cuidarnos todos. 

A los profes mucho animo para ese nuevo curso. Que vuestros días estén repletos de ilusión, de magia y de salud. 

A los peques que disfruten a tope. Que aprendan y se dejen llevar por la imaginación, la alegría, que jueguen, salten, corran y aprendan. 

Y a los padres que recuperen esa rutina que nos devuelve el equilibrio mental, y que todo vaya muy bien. 

¡¡¡A por el curso!!! ¿Tenéis todo preparado?

Vuelta al cole. Época COVID

Llevo intentando escribir sobre la vuelta al cole desde que nos dieron la charla del nuevo curso, pero me está costando tanto... tantísimo...que como siga así voy a contar la vuelta al cole cuando termine el primer trimestre. Y oye, no vendría mal hacerlo para entonces, ya que el protocolo nos lo cambian cada dos días y así no hay quien encuentre una rutina estable... pero en fin.. A ver que sale de esta entrada con el patiburrillo que tengo en la cabeza entre la preocupación, el miedo y la ilusión de verla crecer e ir al cole contenta. 

Compras:

Antes que llegara septiembre, en mis vacaciones, me fui de compras para tener ropa para la peque, y por si nos confinaban me volví loca en el Tiger y en una tienda especifica de manualidades. Así que tengo para hacer manualidades para todo un año. Ups! 
Además, estuve mirando por Internet un lugar donde comprar mascarillas HOMOLOGADAS reutilizables, porque desde marzo estábamos usando las higiénicas y entre el dineral y el medio ambiente, mejor de tela reutilizables. Y compramos 3 para cada uno. Y una que es friki no pudo evitar comprar de Avengers y de Harry Potters. Para la niña de Sirena, de arcoíris y de la patrulla canina.

Sentimientos:

Cuando empezó a acercarse el momento, empezaron las disputas entre políticos y profesores, entraron también las AMPAS y por supuesto los padres. Ese abandono a la educación ha pasado factura a nuestras familias. Ha vuelto el MIEDO, el terror, la ansiedad, la inquietud, las preocupaciones... 

Hemos mandado a nuestros hijos a lugares sin medios suficientes para luchar contra la pandemia. Con un profesorado abandonado con los pocos medios que tienen, haciendo todo lo posible por hacer seguro un entorno no preparado; y encima, esos políticos ahogando a las familias, amenazando con luchar contra el absentismo con mano dura. Y mientras, los padres, con la cabeza hecha un lío y sin saber que es lo mejor para nuestros hijos. Con miedo a todo y con el alma en vilo. Porque.. si no los llevamos, ¿Quién puede ir a trabajar?

Con todas esas, nosotros decidimos llevar a la peque al colegio. Es una niña que necesita a más niños con los que jugar y sociabilizar. Le gusta la escuela y necesita ese contacto. Y qué cambio!! ¡Es otra niña!

Pautas Covid:

A pocos días de comenzar, tuvimos una reunión presencial para explicar cuales iban a ser las pautas para los niños de P5 (tres líneas, 5 años A, B y C) sin bajar ratios. Pautas que ya han variado tras 10 días de clases y que han hecho mover de nuevo los horarios familiares de horas de sueño, comidas, recogidas y entradas. Porque lo que me duelen en el alma en todo este lío de pandemia, es que no piensen en la CONCILIACIÓN. Un tema que siempre dejan olvidado. 

Empezaron contando cual iba a ser el periodo de adaptación: Los dos primeros días entrada a las 11.30H, salidas a las 13horas. Los siguientes dos días, entrada a las 11h. y salida a las 13.45h. Luego ya horario de 9.15h a 14.15 horas. 

¿Qué queréis que os diga? ¿Cómo puedo conciliar con ese horario trabajando como trabajo a 7 kilometros del colegio y con un horario coincidente justo en esas horas? ¿Tengo que pagar a alguien para que me la entregue y recoja? ¿Le digo a mis padres, mayores ambos, que lo hagan cuando el virus es a quien más ataca? De verdad que no lo entiendo. Se que lo hacen por los niños, pero tienen que pensar que hay padres que NO  pueden tener ese tipo de horarios de adaptación. 

Luego las entradas y salidas. El cole dispone de 4 puertas y las abrieron todas para que fueran escalonadas y no tuvieran contactos padres y tal... Tras 10 días han pasado a tener solo 3 puertas abiertas y a cambiar horarios. Ahora la llevamos de 8.45 a 13.45h. 

Las normas de convivencia en era COVID: Evidentemente imposible tener 1.5 m de distancia, no es necesario las mascarillas por ser menor de 6 años, pero quien quiera que las lleve, dos mascarillas para cambiársela en la mitad de la jornada. Se lavan las manos con gel cada dos por tres. Tienen que venir ya con la temperatura tomada desde casa. La seño lleva mascarilla y bata EPI. 

Hay que lavar el babi y la talega todos los días. Y la ropa también "estrenarla" limpia todos los días. 

Al principio sacaban a todos los de infantil juntos al patio así que la burbuja que pretendían hacer a la mierda: 140 alumnos todos junticos sin miramientos. Ahora parece que van a hacer dos recreos separados por tiempo.... a saber. 

Se que están haciendo esfuerzos titánicos para intentar que sea lo más seguro para los niños, profesores y padres.. pero lo que aparentemente debería de ser tranquilizador, es cada día más preocupante. No solo por el colegio en sí, sino por los corrillos de padres y cosas por el estilo.

¿Extraescolares sí o no?

Esa era otra de las dudas que nos surgió a la familia. ¿Metemos otra burbuja más o nos quedamos quietos? Éramos un mar de dudas. Hasta que llegó una carta desde la academia donde recibe clases nuestra peque. Las pautas de prevención eran 1000 veces mejores que en el colegio: Son solo 6 niños por clase. A pesar de ser infantil de 5 años, TODOS van con mascarillas; tienen una alfombra donde se limpian los pies antes de entrar con productos desinfectantes, le toman la temperatura, y le echan gel hidroalcohol. Distancia de seguridad y muchas canciones y juegos separados. Así que aceptamos el segundo reto de salud. Y ella encantada!!

Nuestra ratona:

El caso es que para ella, la vuelta al cole ha sido muy positiva. La peque está mucho más tranquila, más contenta, más concentrada, feliz y como siempre no para. 

Va al cole contentísima. Su talón de aquiles eran las entradas y la fila, pero este año, los primeros 10 días lo hacía con gusto e iba feliz cual perdíz. Desde ayer entran sin hacer fila, como los niños mayores, directamente sola hasta la clase, y no veáis que cambio. Todavía más feliz. 

Aguanta la mascarillas horas y horas.. Por la mañana lleva una, cuando llega la hora de comer se la quita, la pone en su plastiquito, la mete en la talega y cuando termina de desayunar, coge la limpia de su cajita y se la pone. No se la toca, no se la quita. Así que soy feliz por esa parte. 

Lo de la distancia de seguridad con sus amigos lo lleva peor. No lo puede evitar, pero con los adultos sí la respeta. 

La higiene también la lleva bien, me pide el gel cuando toca algo que no debe, y si está jugando soy yo la que se lo recuerdo. 

Nosotros, los padres:

Pues nosotros estamos preocupados, nerviosos y aterrorizados de que pueda coger el bicho y ponerse mala. Pero al verla tan contenta y feliz se nos pasa. 

Tenemos que hacer 2 lavadoras todos los días cuando nosotros hacíamos una a la semana. Pero es que una es para las mascarillas y otra para el babi y la talega (aprovechamos para meter lo que ensuciamos el día anterior). Así que el gasto en agua va a ser bonito. 

Hemos tenido que hacer encajes de bolillo para llevarla y recogerla estos días. Por desgracia siempre es mi marido que es autónomo el que sale perdiendo, y la verdad es que no se cómo arreglar eso, ya que en mi trabajo son bastantes estrictos con esto de los días.  Pero al final soy yo la que la llevo y él el que la recoge. No hay otra manera. 

La vuelta al cole está siendo muy diferente y estresante, pero estamos intentando hacer de ello una rutina y acostumbrarnos a vivir con el bicho y a seguir adelante con mucho cuidadito. Con mascarillas, distancia social y mucha higiene. Esperemos seguir bien. 

¿Y vuestra vuelta al cole?


 

Versionando la vuelta al cole.

Hoy ha sido el segundo día de cole, ya horario completo, de mi ratona. Y estamos bien orgullosos de ella porque se está portando como una mujercita de casi 4 años, jeje. Una campeona. No ha llorado en ningún momento. Por fin hace la fila en condiciones sin llorar, sin armar la de dios y con una sonrisa de oreja a oreja. Parece otra, la verdad. Y eso me hace la madre más feliz del mundo, porque era lo que le quitaba el sueño a ella el año pasado, la fila,  por lo tanto a mí también.

Niños haciendo la fila en la puerta de un colegio.
Imagen cogida de internet

Hoy le he dicho que tiene que cuidar a los pequeños. Que si ve que alguno llora, intente hacer algo para que se sientan mejor. Y eso a ella le ha dado un soplo de orgullo e iba con la cabeza bien alta sabiéndose mayor.

Eso ha chocado frontalmente con la imagen de los pequeños, que sí, iban llorando a moco tendido, sin querer separarse de los padres, super perdidos y con cara de asustados y agobiados. Me ha dado una ternura inmensa al recordar los primeros días y los últimos porque la separación, mi pequeña, la llevó mal desde principio a fin durante el curso anterior. Además recuerdo nuestros nervios, agobios, angustia y me he sentido conectada totalmente con los padres de P3.

Foto de un niño con la cabeza escondida tras una maleta, sentado en el cesped,  con la palabra School al fondo.
Imagen cogida de Internet

Volviendo al coche desde el colegio se me ha roto el alma en dos pedazos. Un niño de unos 6 o 7 años, llegaba tarde a clase. Iba con su padre, y a este le estaba costando muchísimo que andara. Ese niño no es que no quisiera separarse del padre, es que estaba teniendo un verdadero ataque de pánico en plena calle. Iba blanco como la pared, agarrándose la barriga diciendo que le dolía muchísimo, unas ojeras moradas que asustaban, ojos desbocados, lagrimas y unos gritos de terror que se me clavaron uno a uno mientras decía que no quería ir. Llegó incluso a vomitar de miedo. No se cual es la causa de ese pánico, pero eso yo lo llevaría a tratar porque no es normal. Y si yo, una que pasaba por allí, lo estaba pasando mal, no me puedo imaginar como lo estaría pasando el padre. Debería estar destrozado.

Pero es que aun no habíamos llegado al coche cuando vi una escena que hizo que se me saltaran las lágrimas: Una pareja de ancianos, muy, muy ancianos, estaban en el zaguán de su casa. Él de pie, con un respirador conectado a la nariz, con la mano apoyada en la frente como con pena, rendición. Y la anciana, sentada en la silla de ruedas, lloraba a moco tendido, con su kleenex en la mano, secándose los ojos. Los conozco porque el año pasado, a la misma hora que yo llevaba a la ratona al cole, un minibus recogía a la mujer y se la llevaba a un centro de día (lo se por el vinilo que decora el minibus). Todos los días, el señor mayor la despedía en la parte trasera del minibus.
Hoy, la anciana lloraba amargamente durante la espera de ese minibus. No se si será la Vuelta al cole, si habrá pasado algo más que desconozco, pero ver esa amargura, ese llanto ha acabado con la barrera que tenía puesta para no llorar.

Así ha empezado mi Vuelta al cole. Una amalgamas de emociones que ha removido todos y cada uno de mis cimientos. Algunas buenas, otras malas, pero que me recuerdan que en la Tierra estamos de prestados. Que un día estamos preocupados por la entrada al cole, y otros por la edad y las enfermedades. Disfrutemos de la vida, intentemos ser felices y atesoremos esos maravillosos momentos con nuestros pequeños.

Escena de la película de UP, donde él mira su libro y su mujer no está a sentada en el sillon de al lado.