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Un año de nuevo en el mundillo de los blogs

Hoy hace un año que volví de nuevo al mundo de los blogs y quería escribir sobre él y lo que me ha aportado. 

Tarta rosa con una diadema de princesa y la vela de 1 año

Desde los inicios:

Llevo escribiendo en ellos desde que, por fin, mi padre puso Internet en casa. Y mira que costó, eh? Se lo pedía por Reyes todos los años, pero nunca caía. Y ¿cuando fue aquello? Pues con la friolera de 28 años. Sí, hasta el 2007 no tuve yo Internet. 

Desde entonces he pasado por 4 blogs.. creo. (Violeta pensando). El primero también era personal.. pagué la novatada y por problemas familiares lo cerré. Luego abrí otro personal que iba alternando con el que tenía literario (Ideas Inconexas). El personal volvió a cerrarse y me quedé con mis Ideas Inconexas donde hablaba de literatura, de algún que otro viaje, de películas, no se.. todo menos personal, más de reseñas. Durante muchos años lo tuve pero algo llegó a mi vida cual terremoto, Nilo, y decidí hacer un blog para ayudar a los amantes de los perros. Algo diferente que hablara de consejos, ideas, viajes, lugares donde quedarse... Y oye, empecé bien... Pero me fui apagando y...  apareció mi huracán, la ratona, y claro, pasaron a ser Dos más en la familia. 

Escribía poco: falta de tiempo, de energías, de ganas... y al final los dejé reposar. No los cerré, solo.. reposaron. 

Y volvieron las golondrinas a su balcón.. ah no, que eso no era... y volví al mundo de las redes sociales:

Hace un año descubrí Twitter. Yo era de las que escuchaba hablar de Twitter y salía corriendo en dirección contraria. Se me ocurrió entrar por Operación triunfo 2017 y cuando vi tanto odio, faltas de respeto y demás, salí por patas. Curiosamente no me acuerdo qué hizo que pasara por Twitter aquel día pero.. descubrí a la comunidad globera, tanto a las chicas que la llevaban como a la comunidad en sí y a los que de ahí fui descubriendo. 

Eran un grupo de personas, algunas madres y padres, que iban contando su día a día, compartían sus dudas, alegrías, penas, compartían conocimientos y emociones... Y encima las chicas nos alegraban con juegos, animaban mi rutina haciéndola amena y diferente. 

A partir de aquí conocí el grupo del Claustro virtual, donde son todos maestros y aprendo de ellos, respetando, aun más si cabe, su profesión, su valía, sus enseñanzas... Y también a nuestro grupo de sanitarios. Sigo a unos cuantos que son maravillosos y aprendo mil cosas día a día. 

Fui interactuando y descubrí a buenas personas, divertidas, entrañables, a las que busco al final del día a ver que tal les ha ido, y por supuesto he descubierto a mi hermana gemela. Porque sí, al otro lado de España hay una persona que se parece a mí como una gota de agua y no, físicamente, no, ella es más guapa, pero de forma de ser y gustos casi iguales, oigan, menos lo literario, jajajja. Ha sido un descubrimiento!!

Y por supuesto a mis compañeras de la Comunidad Globera, porque sí, a mi me tocan las palmas y me falta tiempo para saltar y bailar. Me preguntaron si quería participar en la Comunidad de forma activa y ahí estuve yo, que me faltó tiempo para decir sí. Unas chicas que me hacen reír y que poco a poco forman parte de mi día a día. Las culpables de que algunas veces mi marido quiera llamar al manicomio por reírme sola a carcajadas. (Conste en acta que me río con ellas).

Así que en Twitter no solo encuentras lo que dije arriba, sino que puedes aprender muchísimo, conocer a gente muy interesante, hacer amigos, seguir en contacto con los amigos de siempre (que los sigo teniendo y a los que sigo echando muchísimos de menos. Algunos los tengo lejos en la distancia y además ahora con esto de no poder viajar, más) además de seguir a algunos famosos si es que interesan. 

Muchos de esos a los que sigo en Twitter tienen blog. Eso hizo que me entrara el gusanillo de nuevo y... aquí ando, con mi blog loco donde cuento tonterías, locuras y desbarres varios. Un año ininterrumpido de entradas, fotos, reflexiones, manualidades, reseñas, sentimientos...

Un rincón que me ayuda a sacar lo que por extensión no puedo en Twitter. Un rincón que se alegra de ver que alguien lo visita y lo comenta. 
Gracias, muchas gracias por haber estado al otro lado leyendo las letras que voy escribiendo. A los que siempre habéis estado ahí desde años atrás, desde Ideas Inconexas; los que sois amigos míos y no solo aguantáis mis desbarres aquí sino en mi vida normal; a mi familia, que de vez en cuando me leen; y a los nuevos que habéis llegado en este último año. Un abrazo a todos y seguiremos desbarrando. ¿Os quedáis?

Manualidad cuarentena: Cangrejo. DIY


Con esto de la cuarentena, estoy dejando salir mi locura por las manualidades y aprovecho toda inspiración y la llevo a cabo. Me pasan ideas por Whatsapp, por Facebook, por Blogs...

Esta que vengo a compartir con vosotros, me la han pasado a través de Facebook. Os dejo aquí el enlace para que veáis que peazo de cangrejo les salió... porque lo que es a nosotros... Nos salió algo, amorfo, jajajjaja. Por decir algo. Pero estuvimos muy entretenidas.

 https://www.facebook.com/photo?fbid=554171661676422&set=a.554171165009805

Materiales:

  • Del cartón de huevos, recortamos un solo pocito. 
  • Pintura roja de tempera o de lo que tengamos en casa y pinceles
  • limpiapipas rojos, yo he usado 3
  • ojitos de esos que se mueven
  • tijeras
  • pistola de silicona
¿Cómo hacerlo?

Lo primero que hacemos es pintar el pocito del cartón de huevos de rojo pasión y dejar que se seque. Esa parte ha sido solo de la ratona.

Pocito de cartón de huevo pintado de rojo

Mientras se va secando, cortar los limpia pipas y hacer las 4 patas (8 en total) y las dos pinzas. Las pinzas las he hecho cortando un poco de limpiapipas y uniéndolas a las que hemos elegido como pinza. Luego las he unido entre sí. 

4 limpiapitas haciendo de las 8 patas y 1 de las dos pinzas.

Cuando ya se ha secado la cabeza del cangrejo, pegamos las patas y las pinzas con silicona, yo uso la pistola de silicona que me da un avío que no me lo creo ni yo. 

Se le pega por la parte de abajo

Y cuando ya tenemos todo pegado, lo último es poner los ojitos. He aquí nuestro cangrejo terminado:

Cangrejo terminado con un ojo más arriba que el otro.

Espero que si lo hacéis os salga mejor que a nosotros, jajajjaa. Pero bueno, ha sido divertido. 

Versionando la vuelta al cole.

Hoy ha sido el segundo día de cole, ya horario completo, de mi ratona. Y estamos bien orgullosos de ella porque se está portando como una mujercita de casi 4 años, jeje. Una campeona. No ha llorado en ningún momento. Por fin hace la fila en condiciones sin llorar, sin armar la de dios y con una sonrisa de oreja a oreja. Parece otra, la verdad. Y eso me hace la madre más feliz del mundo, porque era lo que le quitaba el sueño a ella el año pasado, la fila,  por lo tanto a mí también.

Niños haciendo la fila en la puerta de un colegio.
Imagen cogida de internet

Hoy le he dicho que tiene que cuidar a los pequeños. Que si ve que alguno llora, intente hacer algo para que se sientan mejor. Y eso a ella le ha dado un soplo de orgullo e iba con la cabeza bien alta sabiéndose mayor.

Eso ha chocado frontalmente con la imagen de los pequeños, que sí, iban llorando a moco tendido, sin querer separarse de los padres, super perdidos y con cara de asustados y agobiados. Me ha dado una ternura inmensa al recordar los primeros días y los últimos porque la separación, mi pequeña, la llevó mal desde principio a fin durante el curso anterior. Además recuerdo nuestros nervios, agobios, angustia y me he sentido conectada totalmente con los padres de P3.

Foto de un niño con la cabeza escondida tras una maleta, sentado en el cesped,  con la palabra School al fondo.
Imagen cogida de Internet

Volviendo al coche desde el colegio se me ha roto el alma en dos pedazos. Un niño de unos 6 o 7 años, llegaba tarde a clase. Iba con su padre, y a este le estaba costando muchísimo que andara. Ese niño no es que no quisiera separarse del padre, es que estaba teniendo un verdadero ataque de pánico en plena calle. Iba blanco como la pared, agarrándose la barriga diciendo que le dolía muchísimo, unas ojeras moradas que asustaban, ojos desbocados, lagrimas y unos gritos de terror que se me clavaron uno a uno mientras decía que no quería ir. Llegó incluso a vomitar de miedo. No se cual es la causa de ese pánico, pero eso yo lo llevaría a tratar porque no es normal. Y si yo, una que pasaba por allí, lo estaba pasando mal, no me puedo imaginar como lo estaría pasando el padre. Debería estar destrozado.

Pero es que aun no habíamos llegado al coche cuando vi una escena que hizo que se me saltaran las lágrimas: Una pareja de ancianos, muy, muy ancianos, estaban en el zaguán de su casa. Él de pie, con un respirador conectado a la nariz, con la mano apoyada en la frente como con pena, rendición. Y la anciana, sentada en la silla de ruedas, lloraba a moco tendido, con su kleenex en la mano, secándose los ojos. Los conozco porque el año pasado, a la misma hora que yo llevaba a la ratona al cole, un minibus recogía a la mujer y se la llevaba a un centro de día (lo se por el vinilo que decora el minibus). Todos los días, el señor mayor la despedía en la parte trasera del minibus.
Hoy, la anciana lloraba amargamente durante la espera de ese minibus. No se si será la Vuelta al cole, si habrá pasado algo más que desconozco, pero ver esa amargura, ese llanto ha acabado con la barrera que tenía puesta para no llorar.

Así ha empezado mi Vuelta al cole. Una amalgamas de emociones que ha removido todos y cada uno de mis cimientos. Algunas buenas, otras malas, pero que me recuerdan que en la Tierra estamos de prestados. Que un día estamos preocupados por la entrada al cole, y otros por la edad y las enfermedades. Disfrutemos de la vida, intentemos ser felices y atesoremos esos maravillosos momentos con nuestros pequeños.

Escena de la película de UP, donde él mira su libro y su mujer no está a sentada en el sillon de al lado.

Desde que soy madre


Desde que mi pequeña nació soy peor madre de lo que era antes. Sí, sí, como leéis.
Recuerdo que antes de parir tenía las cosas clarísimas, y todas preestablecidas en mi cabeza. Iba a ser la madre perfecta. Lo tenía todo controlado. Pero es real cuando dicen que al parir, algo te hace clic, cambias, y te haces mejor persona. Bueno, al menos lo intentas, para ser la mejor madre, la mejor referencia para tu pequeño. 

Mi cambio empezó cuando una vecina y amiga me unió al grupo de lactancia 3 meses antes de parir. Ahí me dí cuenta que no todo era tan fácil, y que había otras formas de educar. Apareció en mi vida Carlos Gonzalez, Julio Basulto, y María Montessori. Y fui descartando cosas que yo había vivido para hacerlo diferente. Deseé cambiar las cosas, y eso me hizo "estudiar" otras variables, otras disciplinas nuevas, como la crianza con apego, la disciplina positiva... Me uní a tribus como Trigriteando, que me abrió los ojos en muchos aspectos. 
Además cuando nació Nuria y entró en la guardería, tenía las escuelas de padre con la directora de la guarde que me terminaban de llenar de nuevos proyectos, ideas y objetivos. 

Tengo que confesar que no soy 100% de nada. Es decir, no soy disciplina positiva al 100%, ni Montessori 100%, ni nada 100%. Digamos que voy cogiendo lo que me gusta de aquí y allá y voy haciendo algo mío, algo con lo que estar contenta y sentirme bien como persona y madre. 

No se si saldrá bien o no. Yo hago lo que puedo. Hay días que esto de la maternidad es maravilloso, hay otros en los que darías cualquier cosa por encerrarte en el baño a llorar, otros que lo haces directamente. 

Yo tengo el apoyo de mi marido, maravilloso por cierto, igual que mi familia y la política. No tengo quejas por ningún lado, salvo algún roce por la convivencia, pero eso es normal. 

Pero aun así, siempre necesitas apoyo de otro tipo. Alguien que pase por lo mismo que tu, que esté ahí cuando te derrumbas, o cuando necesitas consejo. O simplemente para aplaudirte cuando te sientas en lo alto de la ola y quieras bailar de alegría.  
Yo encontré a las mejores: Las mamis de la guarde de Nuria. Nos unimos las más marchosas, las que más nos parecíamos, las que disfrutamos con nuestros pequeños planeando una excursión tras otra. 

Confío en ellos, y fijaos si confío, que mi hija es una más de los suyos. Si estamos juntos, todos cuidamos de todos. Si alguno se cae, corres a socorrerlo y curarlo como si fuera el tuyo.  Si ves que tiene dificultades para ir al baño le acompañas;  si no puede comer, le ayudas. Estas tranquila con ellos (padres y madres). Es lo más parecido a una tribu, me recuerda a las guarderías de los pingüinos: Todos cuidamos de todos. Doy las gracias por haberlos encontrado. 

Hace poco, curiosamente, he encontrado en Twitter una comunidad, Las chicas del globo, que también me han acogido con cariño y con las que me río mucho, lloro, me preocupo o sufro. Unas madres y padres guerreros que comparten su día a día y hacen de la rutina algo más llevadero. 

Esto de ser madre es una aventura, maravillosa y dura, pero no la cambio por nada. 

Volviendo a las andadas

Imagen cogida de Internet
Toc, toc!... ¿Se puede? Madre mía, ya había perdido hasta la contraseña para entrar. La que he tenido que armar. Pero bueno, ya estoy por aquí de nuevo. 
Parece que últimamente me quedan algunos segundos libres y estoy volviendo a los blogs y he descubierto que twitter además de agobiante y despiadado, puede resultar divertido, ameno y agradable (según por los lares donde te muevas). Así que he decidido volver poco a poco y sin estrés. 

Mi niña ya ha entrado en el colegio, está a dos días de empezar las vacaciones de verano, y yo temblando, qué queréis que os diga. Jeje. 

Mi gordi peludo está divino, aunque algo más gordito, y eso por culpa de que no nos queda mucho tiempo para respirar y cuando lo tenemos, quedamos absorbidos por el sofá y lo sacamos para su pipí y su caca y poquito más. Pero también estoy cambiando eso. Ya ha perdido un kilo y bajando!!

He empezado a trabajar en otra clínica veterinaria pero también a media jornada y estoy muy contenta porque los compañeros son maravillosos. 

Como veis no tengo mucho por lo que quejarme salvo por el poco tiempo libre que tengo, que lo divido entre sacar perro, lectura, series, y redes sociales. Ahora, prometo que también blogs. Pero lo dicho, sin agobios, eh?? 

Espero poder pasar por aquí y contaros algunas aventuras que hemos vivido, alguna que otra información sobre perros, y como no, las alegrías que nos da Nuria. 

El lunes que viene, último día de guarde.

Hoy vengo a hablaros de las guarderías. No, no voy a entrar (hoy) de si cuestan muchos, de si son necesarias, de cuáles son los puntos que deberían tener para escoger una… no, eso lo dejo para otra ocasión.. (Me parezco cada vez más a La Historia Interminable y Michael Ende: Esta es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión… aún estoy esperando…).



Cuando escuchaba hablar a las madres de toda esa lucha sobre los deberes a los niños, suponía que tardaría en llegarme el momento. Que siendo tan pequeñita, mi niña no tendría deberes. Y así es… ella no los tiene. Nosotros…es otro cantar. Jajajajaja.  La primera semana de llevar a mi peque a la guarde con 9 meses, recibimos un papel muy mono. En ella estaba dibujada las carabelas de Cristobal Colon. “Nuria” tenía que dibujarla y poner cuales eran los alimentos básicos que vinieron de las Americas. Ejem... claro: Nuria, dibuja una patata, por favor. Jajajaja. Aquello nos dejó ojipláticos. Pero claro, a lo largo del año, la cosa se fue complicando.


Hemos tenido de todo: Dibujos, disfraces, fiestas, manualidades varias… Tengo que confesar que personalmente me encanta. Además, desde que estoy en paro, pues oye, se hace con ganas y lo pasamos genial. Pero durante los 10 meses que estuve conciliando, fue duro. Por las noches nos poníamos a dibujar, o a construir el disfraz, porque… no es obligatorio, pero... ¿Cómo dejar a tu peque sin disfraz si los demás lo llevan? Además, te piden que sea casero para que no haya niños con disfraces churros y otros monísimos de la muerte. Pero.. ¿Y si no hay tiempo?


En fin, yo estoy muy contenta con la guardería que escogimos. Mi niña es feliz, adora a su seño y yo también. Pero es verdad que algunas cosas ya son para nota. La semana pasada tocó disfraz de Hawaiana, esta semana de egipcia. Menos mal que en agosto Nuria coge las vacaciones porque miedo me da cual sería el siguiente, jajajajaja. Eso sí, no se nos dan mal las manualidades. Aunque Nuria ha heredado la vergüenza ajena que tiene la madre y no le gusta hacer el tonto. Jajajjaa. Y eso que solo tiene 19 meses. Uffs. 

Sobreviviendo: puntualidad


Desde luego, la Naturaleza es sabia. Cuando se es madre, para sobrevivir, hay un fenómeno bastante curioso que es que se te borra el disco duro, la memoria, y empiezas de cero. Es más, tienden a olvidársete las cosas, no tienes tanto poder de retentiva… digamos que tu cuerpo se centra en el bebé y poco más. No penséis que se me ha ido la cabeza, eh? Que esto es verídico. Tenéis por ahí estudios que lo corroboran.

Aquello que fisiológicamente no se borra, es la propia madre la que hace borrón y cuenta nueva, ya os hablaré de esto más adelante, y hay otras cosas por las que no pasas y te cuesta sudor y lágrimas llegar.

Una de las cosas con la que lucho diariamente es mi necesidad patólogica de llegar puntual a los sitios. Siempre he sido hiper puntual. Es algo innato. En citas médicas y demás, necesito estar como 15 minutos antes. En citas con amigos me vale llegar 5 min. antes. Y en exámenes  uffsssss.

¿Tenéis dificultades para llegar puntuales a los sitios? Pues con niños y perro ni os cuento. Prepararlo todo para salir es una odisea. Si es simplemente para dar una vuelta, del perro basta que te lleves la correa y agua si vais lejos. Lo de la niña es para nota: el carrito, la bolsa del carrito con pañales, toallitas, una muda por si la caca escapa, algo de abrigo, zapatos de repuesto por si se mete en un berenjenal, algo para picar si no coge la hora de comer por medio, agua y la barrita que todo lo cura ( el antigolpes o árnica).

Si ya es para varios días, doy gracias a dios el haber jugado cuando chica al Tetrix porque lo necesitas. Cuando el maletero está casi condenado por un perro de 35 kilos, debes hacer maravillas con el resto del coche, para que sea seguro y quepa todo lo que tenéis que llevaros. Y siempre, siempre, te olvidarás algo.

Conste en acta que estábamos parados, recogiendo a Nuria de la guarde, disfrazada de pollito.


Suelo hacer la maleta el día anterior a la salida. Hago una lista de todo lo que quiero llevarme. El día “S” de salida nos levantamos prontito y empezamos a meter el turbo para salir a tiempo… Pero claro.. Niños y perros… uffs.
Arreglas todo, vas poniendo las maletas en la puerta, vas montándolas en el coche, coges las llaves, la correa del perro y… Ups, Nuria tiene un gran pipí y para no estar “X” horas mojada mejor la cambiamos. Dejas las llaves, dejas la correa, agarras la niña, vas al cambiador, la cambias, pones el pañal en una bolsa para no dejar nada que a la larga huela…. Vuelves a coger las llaves, la niña y correa y… Oye, ¿Nilo ha bebido después del desayuno? Yo no lo he visto. ¿¿Y cómo va a estar el animalito “x” horas sin beber? Sueltas la niña, las llaves, la correa y la bolsa del pañal y te acercas al bebedero e intentas que Nilo beba.  Nilo que se huele que hay “mambo” y no quiere quedarse en tierra, no quiere beber. Así que nos sentamos y hacemos como si fuera un día normal. (A todo esto el coche hasta los topes).
Hasta que no me pongo fregar, el perro no bebe. 35 minutos después, perro bebido, cogemos las llaves, la niña, la correa y la bolsa y un olor característico nos avisa que Nuria ha hecho aguas mayores. ¿Has hecho caca? ¿En serio? Vuelta a dejar las llaves, la correa, la bolsa y cambias de nuevo la niña, metiendo el segundo pañal oloroso en la bolsa para la basura.

Una hora y media después, logras salir por la puerta, descompuesta, y sin ganas de viaje. Te olvidas las llaves, la correa o la bolsa pestilente, o el perro. La niña no que llora a moco tendido porque ya está cansada de esperar.


Así que si alguna vez quedáis con una familia con hijos y perro, paciencia. Mucha paciencia porque no es fácil. Y no he metido la variable rabietas, y la famosa frase de “yo sola”. Con todo y con eso, cuando quedamos con alguien solemos ser puntuales, o como mucho de 5 a 10 minutos tardes. Somos unos cracks.