¿Qué tal habéis iniciado la semana? Yo acabo de encontrar un hueco y vengo a contaros el cambio que hemos hecho en el salón para dar mayor cobijo a los libros de Nuria, que van ganando terreno a los nuestros y dentro de nada nos echan de casa.
Antes, los teníamos en una estantería Hemnes del Ikea, pero era imposible que todo estuviera a su altura para que pudiera disfrutar de ellos a su antojo. Así que pensando, pensando, cambiamos un poco por aquí, otro por allá, ha quedado algo tal que así.
Los que son colecciones y los que estaban ya en esa balda, se han quedado en la estantería.
Los intocables porque se rompen con más facilidad por ser pop ups, de mayor tamaño o más frágiles, están en la parte de arriba y esos los leemos juntas.
Así ella ya tiene total libertad para cotillear, rebuscar, elegir y leer aquel libro que le apetece en ese momento, sin necesidad de pedirnos que se lo demos. Tenemos más cosas por medio, eso es verdad, pero bueno, da colorido. Jajajaja. Pero verla feliz con sus libros leyendo, sin que hayamos tenido que mediar para ello, es algo impagable.
Disculpad que le tapemos la cara pero no somos muy amigos de sacarla en redes sociales y demás salvo en determinados momentos y de manera extraordinaria.
Y vosotros, ¿donde colocáis los libros de vuestros hijos, sobris, nietos o hermanos?







