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Como mis ganas de ser madre Instagramer se fueron por el sumidero

Entrar en Instagram siendo madre es muy peligroso. Entre las casas perfectas de madres con tres hijos (impolutas, oigan); de madres dedicadas en cuerpo y alma a ellos con manualidades maravillosas variadas; los mensajitos sobre educación positiva megachachi... hace que tu nivel de madre caigan 3 pisos sin apenas despeinarse. Y la culpabilidad roza el extremo en el que casi te ahogas. 

Así que llega una de estas tardes, de las de 45º al sol, y decides poner en marcha un experimento que no solo has visto por Instagram y resulta chachi, sino que viene en el cuaderno de verano que le has comprado a tu hija. He aquí el enunciado:


Empiezo a preparar el material y me fijo en la cantidad de lavavajilla en comparación con agua... Una barbaridad.. pero bueno oiga, yo sigo la "receta". 

Termino y le explico a la ratona que esto es como lo que hace ella tooooodos los días con el vaso de agua y la pajita, eso que mamá no le deja hacer normalmente. Pues hala!! Que ya puede hacerlo a gusto. Y para innovar, mezclo lo del vaso con un colorante rojo, otro vaso con el negro... Así, innovando...


Todo iba bien, de vez en cuando le recordaba que no debía chupar para dentro, que solo SOPLAR. 
Me doy la vuelta para coger algo que se me había caído del suelo y escucho un gorgorito extraño y un llanto de angustia. Al mirar veo a mi hija con la boca negra (os recuerdo que le había echado colorante alimenticio) y con burbujas saliendo de la boca llorando enmorecía. 

Le limpio la boca, hago que escupa mientras juro en arameo relatando al más no poder. Mientras, el padre llama al servicio de toxicología: Leche!! Que no vomite y dale leche. Y yo pensando... ¿pero eso no era para la lejía? 

No se si os lo he dicho pero mi hija fue APLV, es decir, alérgica a la proteína de la vaca. La leche no la toma NUNCA. Aunque ya no es alérgica, la superó, no le gusta nada de nada. Pero la pobre iba haciendo su esfuerzo en darle buchitos, buchitos... 

No os preocupéis.. todo está perfecto. La niña perfecta, la madre con 1000 canas más, el padre hasta el mismo de experimentos... Le pregunté que qué había pasado, que por qué sorbió hacia dentro y la respuesta fue cuanto menos lógica: mamá, es que tenía que respirar, y se me olvidó quitar la pajita...

Así que mi idea de hacerme madre Instagramer, sacando esas manualidades tan maravillosa, se ha ido por el sumidero junto con las burbujas, el jabón y el colorante. Que no todo el mundo vale para eso, que.. si eso.. ya para otra vida...

El padre terminó la ficha del libro: