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Monstruo Rosa y Monstruo Azul - Olga de Dios

Hoy vengo a hablaros de dos libros de Olga de Dios, Monstruo Rosa y Monstruo azul, dos delicias que no pueden faltar en casa. 

Antes de nada y como de monstruo va el tema, comentaros que no tiene que ver con El monstruo de colores, son dos autoras diferentes aunque tengan algo en común y es que tocan el mundo de los sentimientos. Eso sí, Olga va más allá porque no solo habla de sentimientos sino de valores. 

MONSTRUO ROSA:

Empezamos con Monstruo Rosa, un monstro simpático y grandote, de color rosa, que no tiene nada que ver con sus compañeros. Son muy, muy diferentes, y el lugar donde nació no encaja mucho con él. Para no caber, no cabe ni en su casa y duerme abrazado a ella. Pero un día logra dar el salto y va a buscar un lugar nuevo donde encajar

Este cuento habla de la diversidad. De que no todo el mundo encaja en los mismos patrones. Que todos somos diferentes y que esa diferencia nos hace especiales y maravillosos. Y que si no encajamos en un lugar, no tenemos más que buscar en otro lado porque seguro que encontramos bellísimas personas y mundos nuevos y mágicos.

MONSTRUO AZUL:

Esta historia nos la cuenta el Monstruo Rosa y es sobre uno de sus amigos, el Monstruo azul en el lugar más maravilloso que se pudiera ver, donde plantas, pájaros, nubes y piedras eran felices. En ese lugar nacieron 4 monstruos muy diferentes, Monstruo azul, Bocas, Monstruo naranja y Harri. Pero solo Monstruo Azul nació con largos brazos y con orejas. Desde pequeños fueron desarrollando distintas cualidades y eso lo hacían los mejores en algos. Pero todos, todos, no...Monstruo azul no encontraba nada en lo que fuera el mejor. 


Olga con este libro le enseña a los peques lo que es el respeto, la convivencia y la empatía. El saber escuchar, ver donde están los problemas, e intentar solucionarlo. Hablar y escuchar. Algo muy necesario en una convivencia. 

Opinión:

Son cuentos con unas ilustraciones que llaman la atención. En ambos van muy acorde con lo que se está describiendo con las palabras. Los niños pueden seguir el cuento sin necesidad de saber leer. 

Muy recomendables también para comentar con los niños las emociones. A la vez que estamos siendo testigo de todo lo que va ocurriendo en la trama, vamos poniendo nombre a lo que ellos van sintiendo. 

A mi pequeña le encanta. Disfruta con ambos y se puso muy contenta cuando descubrió que había un segundo libro sobres los Monstruos. Ahora está esperando los demás. Así que espero que Olga tenga pensado seguir con la serie, y que vengan Pajarito amarillo, Bicho Bola y la Rana de tres ojos. Creo que mi ratona ya le ha dado trabajo. 

Las rabietas, algunos trucos y Moncho Rabioso de Gracia Iglesia

Hoy os traígo un libro de Gracia Iglesias llamado Moncho Rabioso, una excelente herramienta para intentar hacerles ver a los peques lo que son las rabietas y como las perciben los demás.

Portada del libro de Gracia, Moncho Rabioso

Las rabietas no son otra cosa que la reacción de los pequeños a algo que no pueden conseguir, ya sea porque se lo negamos o porque no pueden comunicarse con nosotros y hacerse entender. Normalmente se da a partir de los 2 años (o incluso antes dependiendo de la madurez del niño) que son cuando más terribles se ponen,  dicen los entendidos que es  porque no saben comunicarse y ya tienen la percepción de sí mismos y de lo que quieren, pero no significa que se quiten mágicamente cuando el niño aprende hablar… que va… Pueden durar hasta incluso entrados los 6 años.

Digamos que es como una reacción a la frustración. Se sienten frustrados y lo expresan de la única forma que saben, llorando a moco tendido, tirándose al suelo, rompiendo cosas o incluso pegando o autolastimándose.

Niño tirado en el suelo en plena rabieta, en un supermercado, y la madre lo intenta levantar del suelo

¿Qué padre no se ha sentido con ganas de que le tragase la tierra cuando el niño ha empezado a montar los dramas que arman? Porque aunque en casa también se dan, las rabietas son proporcionales a la cantidad de personas que haya. Mientras más personas, más rabietas.

No tengo una varita mágica, ni el truco infalible, ni la herramienta perfecta para acabar con ellas, la verdad. Os puedo comentar que es lo que, cuando más pequeña, le funcionaba a mi ratona, pero poco más. Cuando estaba en plena aDoslescencia, servía mucho distraerla: anda miraaaaa, un  perrooo!! O no puedes tener el mando a distancia pero miraaa que chulooo, un servilletero. Por poner ejemplos.

Ahora de mayor, intento usar varias técnicas que he mezclado llegando a algo propio, cogidas de Alvaro Bilbao y de Disciplina positiva:

1. Empatizar y darle nombre a la emoción que siente el niño: Estás enfadada porque mamá no te ha dado el mando a distancia, ¿verdad? Lo entiendo.
2. Luego decirle el por qué no: Lo siento pero no puedes saltar encima del sofá porque te puedes caer y hacerte daño.
3. Y acompañar. Es decir, quedarte con él hasta que se empiece a calmar y entonces hablar con él y decir que se puede hacer: no puedes saltar en el sofá peeeero, si podemos saltar en el suelo. Saltamos alto las dos juntas???

Esto sería lo bucólico, lo ideal, lo maravilloso. Pero ni todos los niños son iguales, ni la paciencia de los padres es igual todos los días, a todas las horas y todos los minutos.

En Moncho Rabioso, Gracia, usa la distracción por parte de familiares y allegados de Moncho para pararles esas rabietas y hacerle ver cómo te ven desde fuera cuando estás en una de ellas. Digamos que esos allegados se ponen de acuerdo todos en "saltar con la rabieta" antes que él haciendo igual que hace Moncho. Se tiran al suelo y hacen lo mismo. Moncho se sorprende y siente algo de vergüenza al verlos así. Tiene un final que gusta a los padres, evidentemente. Y a los niños les hace recapacitar.

Sobre todo el libro hace incisión en que aunque los queremos mucho, siempre y en todo momento, hay veces que no nos gusta como se están comportando. En mi caso me sirvió con mi hija hace poco. En plena rabieta, le pregunté si me quería, y ella me dijo que sí. Y le pregunté si le gustaba verme enfadada y me dijo que no, que no quería verme enfadada nunca. Pues le comenté que es lo mismo que me ocurre a mi, que yo la quiero muchísimo pero no me gusta verla de esa manera cuando ya sabe hablar, expresarse y decirme qué le ocurre.

En fin… ojalá todo fuera fácil a la hora de educar a nuestros hijos pero cada día es diferente, y nuestra paciencia es una jarra que hay que saber llenar cuando está vacía.

Tema Tabú: explicar la muerte a los niños

Hay muchos temas que a los padres nos cuesta un poco comentar o explicar a los niños, como por ejemplo: el sexo, la muerte y los divorcios. No es que sean tabú como tal, es simplemente que son tan complejos que no sabemos por dónde empezar a explicárselo. Este es uno de los temas que le gusta tratar a Carmen, la directora de la guardería donde estaba mi ratona, para hacer que los padres perdamos el miedo.

En mi caso, el tema de la muerte no lo considero tabú pero es un tema que llevo muy mal personalmente, ya que me origina ansiedad. Así que me vino muy bien las directrices que nos dio Carmen. No creo que vaya a recordar todo lo que ella comentaba, ya que aunque fui a cada una de las escuelas de padres, soy Doris y tengo muy mala memoria.

Ante todo deberíamos empezar desde pequeños a introducirlos en la muerte. No es que tengamos que darle una disertación sobre la muerte y el más allá, sino hablar con ellos aprovechando las plantas, los animales, insectos que tenemos en nuestro entorno:

- No vayas a pisar la hormiguita que sino se muere.
- Oohhh, un pajarito caído del nido. No, no se mueve cariño porque está muerto….

Los que tenemos mascotas y tenemos la mala suerte de que fallezcan siendo ellos pequeños, tenemos una puerta abierta para hablar del tema largo y tendido. Ese fue nuestro caso.

Nosotros teníamos un agapornis y tenemos también a Nilo, nuestro santo perro de 35 kilos.
El agapornis estaba muy malito, y con 12 años tuvimos que eutanasiarlo porque el pobre estaba sufriendo muchísimo. Mi ratona tendría 2 años por aquel entonces y no compramos otro (es una locura llegar a esto para que no sufran puesto que no son tontos y descubren que no son sus mascotas a leguas) y se lo contamos todo de manera directa y sencilla. Ella preguntaba todos los días por su pajarito, una y otra vez, y con mucha paciencia le decíamos lo mismo: Cariño, el pajarito murió. Estaba muy, muy, muy enfermo. No, no va a volver.

Es importante hablarles claro, no usar eufemismos ni metáforas. Las personas mueren, los animales mueren, porque cuando son pequeños, son muy literales. Si a un niño le dices que se ha quedado dormidito, habrá niños que le cogerán miedo a quedarse dormido. Si le dices que se ha ido de viaje, esperarán a que venga de vuelta.

Además de ser literales, los niños son muy egocéntricos. Al principio piensan que todo gira en torno a ellos y si no se le explica correctamente, pueden llegar a pensar que ha sido culpa suya. Cuando lo estaba explicando Carmen en clase, una de las madre se animó a compartir una anécdota con el tema en cuestión. Por lo visto su sobrino había roto el día anterior un juguete que le había regalado un familiar. Al día siguiente el familiar murió. Pues el niño se echó la culpa de la muerte del familiar por haber roto el juguete.

Si la muerte ha sido por una enfermedad, hay que decirles que estaba muy, muy, pero que MUY enfermo. Porque si no tendrán miedo a resfriarse, o  a que nosotros tengamos una gastroenteritis porque podemos morirnos.

En nuestro caso, como bien he comentado, empezamos desde bien chiquitita a hablarle de la muerte, y lo de nuestro agapornis nos terminó de ayudar para hacerle entender el tema.

Hace poco hemos tenido la desgracia de perder a un familiar cercano. Al principio no se le dijo nada intentando encontrar un momento en el que estuvieramos serenos y poder explicárselo de manera adecuada. Eso es una de las cosas a tener en cuenta. Mejor ir haciéndole la idea al niño en el tema muerte cuando no hay un ser querido o muy querido involucrado, porque cuando tengamos que explicarlo no es lo mismo hablar de una hormiga, que de un tío o abuelo.
Hubo un momento, que tanto el padre como yo, tuvimos una reacción desmedida a una cosa sencilla que hizo. Digamos que sacamos los pies del plato. Una vez se solucionó el problema pidiendo disculpas, y cuando fui a acostarla, le expliqué que era lo que pasaba. Elegí ser yo porque el familiar era pariente de mi marido y si a mí me costaba contarlo sin llorar imaginaros a él.


Le comenté que su tita había muerto porque estaba muy, muy, muy malita. Ella se echó a llorar a moco tendido. Llorando me dijo que era su tita y que la quería mucho. Le dije que también nosotros. Me preguntó que si estaba en el cielo. Ese es un tema muy personal de cada uno. En nuestra casa mi marido si es religioso pero yo no. Yo con mucho tiento le dije que eso dependía de a quien le preguntara. Que había personas que le diría que se había ido al cielo, y otros que estaba en un paraíso, y.. bueno, que ella eligiera donde quería que estuviera su tita. Ella me comentó que prefería que estuviera en el cielo.
Seguía llorando porque decía que la echaría de menos y mientras lloraba la abracé y besé. De repente se puso muy seria y con esa inteligencia de casi 4 años aun sin cumplir me preguntó: Oye mamá, y ahora... ¿el tito se quedará solo? Ahí perdí los papeles y me eché a llorar yo. Le abracé y le dije que no. Que el tito tenía mucha gente que lo quería, que estaban los primos, que la prima iba a tener un bebé y que el tito sería su abuelo así que estaría contento. Y que nosotros estaríamos ahí para abrazarlo cuando se sintiera triste. Y que ella tendría que ser la prima mayor del bebé, y pasearlo, y cantarle nanas.... Poco a poco se fue relajando y sonriendo entre lágrimas.
De vez en cuando pregunta por ella y reafirma en su mente que no va a volver.

Ahora está preocupada porque no quiere que mamá y papá se hagan abuelitos y se mueran. Pero yo tengo 40 y tampoco quiero que a mis padres les pase. Mi madre suele responder: si hombre, aquí me voy a quedar como simiente de rábano. Pues lo que sea, simiente o no, yo te riego que no quiero que faltéis.

Así que sí, la muerte es difícil de asimilar y de explicar porque a los propios adultos nos cuesta aceptarlo. El duelo hay que pasarlo y los niños tienen otro ritmo de aceptación, hay que tenerlo en cuenta también.

Para apoyaros siempre podéis recurrir a cuentos e historias que os ayuden a hacer visible esa parte de la vida. Iba a hablar de ellos pero he descubierto algunos blogs maravillosos que lo hacen de manera sublime, así que os los enlazo para no seguir dando la brasa.

- 15 cuentos para explicar la muerte a los niños por Sara Palacios de Mamis y bebés.

- Para siempre de Camino García por Pequefelicidad

Espero que haya sido de vuestro interés la entrada de hoy. ¿Cómo lleváis vosotros este tema?


Re-estructuración de biblioteca

Buenos días de martes!!

¿Qué tal habéis iniciado la semana? Yo acabo de encontrar un hueco y vengo a contaros el cambio que hemos hecho en el salón para dar mayor cobijo a los libros de Nuria, que van ganando terreno a los nuestros y dentro de nada nos echan de casa.

Antes, los teníamos en una estantería Hemnes del Ikea, pero era imposible que todo estuviera a su altura para que pudiera disfrutar de ellos a su antojo. Así que pensando, pensando, cambiamos un poco por aquí, otro por allá, ha quedado algo tal que así.

Los que son colecciones y los que estaban ya en esa balda, se han quedado en la estantería.


Los intocables porque se rompen con más facilidad por ser pop ups, de mayor tamaño o más frágiles,  están en la parte de arriba y esos los leemos juntas. 


Pero luego hemos añadido, también del Ikea, un librero (que entran pocos libros, la verdad) y una cajita de madera (donde entran una barbaridad) para tenerlos a mano y que ella pueda coger y soltar a su antojo.


Así ella ya tiene total libertad para cotillear, rebuscar, elegir y leer aquel libro que le apetece en ese momento, sin necesidad de pedirnos que se lo demos. Tenemos más cosas por medio, eso es verdad, pero bueno, da colorido. Jajajaja. Pero verla feliz con sus libros leyendo, sin que hayamos tenido que mediar para ello, es algo impagable.




Disculpad que le tapemos la cara pero no somos muy amigos de sacarla en redes sociales y demás salvo en determinados momentos y de manera extraordinaria.

Y vosotros, ¿donde colocáis los libros de vuestros hijos, sobris, nietos o hermanos?

StoryTelling: Giraffe can´t dance

Tengo la suerte de vivir en un pueblo con dos bibliotecas municipales y ambas con mucho movimiento. De las dos, hay una que se sale, es el no va más de innovación: actividades para adultos, jóvenes, niños, talleres, charlas… su Facebook echa humo y no tengo días en la agenda para poder apuntarme a todo ello. Así que un gran aplauso al Centro Cultural Biblioteca Montequinto.


Una de las actividades que realizaron a primeros de septiembre, fue un storytelling sobre el libro Giraffe can´t dance. ¿Os acordáis que os comenté el libro en español? Pues en esta ocasión el cuentacuentos era en inglés. 

Desde muy pequeñita, llevo a Nuria a los cuentacuentos. Tarda unos 10 o 15 minutos en aburrirse porque aún es muy pequeña, pero yo no dejo de llevarla para que se vaya habituando y aprenda a disfrutar de ese arte.


Este Storytelling era diferente porque lo teatralizaban. No solo contaban el cuento sino que además cantaban, bailaban…. No os podéis imaginar que ritmo, qué arte!! Y Nuria se quedó embobada desde el principio. Bailó, saltó, gritó y aplaudió como las niñas grandes. Desde entonces, la jirafa no se llama Chufa como el libro, sino Geraldine como en el teatro. Jajajajja.

Disfrutamos las dos y nos enamoramos de nuevo de la historia. No será el último Storytelling al que vayamos. 

Aprovecho la cercanía del 24, día de la biblioteca, para felicitaros y daros las gracias a este Centro Cultural sobre todo, por las actividades y talleres, por la ilusión con la que os movéis, las ganas de seguir innovando y vuestra comunicación tan activa con los lectores y futuros lectores. El mejor Facebook bibliotecario que he visto en mucho tiempo. 

GRACIAS!!!


Pd: Las fotos están hechas por el Centro cultural Biblioteca de Montequinto. Las he tomado prestadas de su página. 


Ahora que va a pasar - Nuria y Raquel Díaz

¡Buenas! Qué trabajito más grande encontrar un hueco. Pero conste en acta que la culpa la tiene Marina Córdoba. En la entrada de Bones, me comentó que empezara a ver una serie, The Blacklist. Dios! Ha creado un monstruo. No sé si darle las gracias o ponerme a llorar y odiarla. Hasta que no he terminado la primera temporada no he parado. Miedo me da empezar la segunda.
En fin… tengo reseñas pendientes, voy lenta en lecturas, pero todo, todito, todo, su culpa. :p


Hoy os traigo otro libro de Nuria. Una adquisición muy reciente y os cuento por qué.
Nuria tiene 18 meses recién cumplidos y aunque empieza a “hablar”, pocas cosas son las que se le entienden 100%. Eso hablando, ya cantando ni os cuento. Espero que no salga al abuelo, que tiene un oído enfrente del otro, (lo siento papá), y que salga a las abuelas que cantan como los ángeles, o a los padres que medio se manejan.

El caso es que cuando empieza a cantar, cualquiera es el guapo o la guapa que la entiende. Poco a poco vamos descubriendo las canciones. Casi todas son de la guarde. Y da corte preguntar a la seño directamente, con lo poco que poseemos, qué canción es.
El caso es que hace una semana le tocó a mi marido lo de presentar su profesión ante los compis de Nuria en la guarde. Cuando terminaron, la seño les puso su video ansiado. Les encanta! Se quedan embobados. Y además cantan e incluso hacen las mímicas. Por fin mi marido pudo ser testigo de la canción que más cantaba mi hija a lo largo del día. Y es “Ahora que va a pasar”.



En realidad es un libro con el mismo título. Un libro de los acumulativos, cosa que ayuda mucho a los niños. ¿Qué es un libro acumulativo? Pues ese que va repitiendo frases, elementos o estructura. En este caso repiten los nombres de los animales, una y otra vez. Y no solo eso, sino que además ayuda con la onomatopeya de cada animal, el sonido que este emite.  Quizás es para niños más mayores que Nuria, a partir de los 4 años, pero ella lo ha elegido. Desde que tiene el libro no hay día que no nos lo pida, junto con el video en YouTube. Sí, habla “poco”, pero no veáis lo bien que se comunica, lo claro que lo tiene todo.


Como veis sigue siendo un libro de animales, es lo que más le llama la atención, y seguimos trabajando con ellos y con los sonidos. Y claro, mientras le vas contando el cuento, tienes que ir cantando la canción, que por cierto viene al final del libro para aquellos que sepan tocar un instrumento. Yo hace mucho que aprendí a tocar la guitarra, pero como hace siglo que no la cojo ni para quitarle el polvo, mejor ni lo intento.

Ya sabéis, si tenéis peques en casa, no olvidéis ponerle el vídeo. Si le gusta, este libro será uno de los recomendados.

¿Sois de los que seguís los cuentos a pie juntillas u os lo inventáis un poco para mantener la atención? ¿Cantáis, recitáis o leéis mucho a los peques?

Luna - Antonio Rubio y Oscar Villan


Hoy abro nueva sección: cuentos o libros infantiles.
Mi vida ha cambiado en muchos sentidos, y creo que el blog, que es un reflejo mío, de mis inquietudes, también debe ir variando conmigo. Así que abro esta ventanita para que aquellos que seáis padres, tengáis sobrinos, amigos con hijos y deseéis conocer títulos nuevos para regalar, podáis acercaros a esta parte pequeña pero importante de la literatura.

Nuria con 10 meses, disfrutando de Luna con mamá

Desde que me quedé embarazada, soñaba con cada una de las cosas que haría con Nuria cuando naciera. Una de ellas era leerle miles de cuentos. Ya en la barriguita le leía mil historias y cruzaba los dedos para que a ella le gustaran los libros, por lo menos la mitad de lo que me gustan a mí, que ya es mucho. 


Cuando nació ya tenía libros de tela con los que jugar, morder y disfrutar (otro día os acercaré a ellos). Pero hoy os traigo el primer libro que tuvo de tapa dura. En realidad fue heredado de sus primos, aunque ya hemos ido aumentando la colección.
Del primero que se enamoró fue de Luna, de Antonio Rubio y Oscar Villán, de la colección de la Cuna a la Luna. Son libros para niños muy pequeños y no solo puedes contarlos, sino cantarlos. Ya os dejaré algunos ejemplos que he ido encontrando en Youtube porque como lo cante yo, no se van a ir las lluvias hasta el año que viene.




Son libros muy simples, con pocas ilustraciones por página aunque muy bonitas, que les maravillan. Con su dedito va saltando de luna a luna hasta llegar al Sol, o al Caracol, emitiendo un gritito de satisfacción. Nuria tiene 15 meses y aun no habla, así que su lenguaje es como el de los dibujitos de Pingu, algo irreconocible pero enternecedor.
Luna fue su favorito durante 3 o 4 meses. Ahora ha sido relevado por Violín. Otro día os lo traeré. 


Ahora os dejo con Luna cantado. Igual que hay mil formas de contar un libro, también hay mil formas de cantarlo. Os dejo dos de los muchos vídeos que hay en youtube.