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Cómo me siento tras 4 semanas de cuarentena

Hoy vengo a hablar de mí, de como me siento después de.. espera que los cuente que ya no se ni en qué día vivo, la 4ª semana de cuarentena, porque nosotros, nos metimos en casa un 13 de marzo antes de que decretara el estado de Alarma aquí en Andalucía.

No se deciros cómo me siento porque parece que esté metida en un vagón de la montaña rusa.
Mujer sentada en la cama con la cabeza entre los brazos. Fotografía en blanco y negro.

En el trabajo:

Quizás hasta ahora no he sido verdaderamente consciente porque yo soy de las esenciales, de esos trabajadores que tienen que continuar, como pueden, con su vida laboral. Y creedme que me jode.
No, no me jode porque tenga miedo, que lo tengo, porque tenga ciertas discrepancias con alguna compañera, que la tengo, sino porque el propio gobierno que ahora nos llama esenciales, es aquel que nos puso un 21% de IVA por ser una profesión de "lujo". Porque los veterinarios tenemos el 21% de IVA mientras un dentista no. Pues chicos.. ahora no lo entiendo.

Sí lo entiendo por mis pacientes. Porque si se ponen malos queremos estar ahí para ayudarles.
Estamos trabajando con la seguridad que podemos. Nosotros no tenemos mascarillas como el 70% de los españoles. Yo como asmática tenía dos del año la pera que uso para hacer el cambio de armario, y esas son las que me pongo. Luego guantes sí, gracias a dios. Y aun nos queda gel hidroalcohólico. Poco, pero tenemos.
Los clientes no pasan a consulta, solo los pacientes. Hacemos la anamnesis previa en el pasillo y solo traspasan la puerta los perretes o gatetes. Salvo excepciones. En mi caso solo 3 excepciones en lo que llevamos de cuarentena.

Son momentos tensos ya que somos de 2 a 3 personas trabajando y nos cruzamos, respiramos el mismo aire.. y a pesar de que desinfectamos todo 1000 veces siempre estás con la incertidumbre de lo que pueda pasar.

En casa:

Cuando llego a casa me desnudo en el sótano y me pongo otra ropa. Dejo los zapatos arrinconados, y subo a ducharme como loca. Luego puedo besuquear a la enana y comérmela enterita porque aunque lo intento, eso no puedo negárselo.

Hay días que estoy bien, fuerte, serena, paciente. Otras estoy hecha un mar de lágrimas o con un pellizco en el corazón y en el alma.
He aprendido a ver las noticias 1 sola vez al día, y siempre resumido. No quiero quedarme atrás, pero tampoco quiero ver tanto dolor hora a hora, segundo a segundo, es como vivir con el corazón estrujado durante todo el día y.. la ansiedad me estaba comiendo.

La peque se sigue portando como una valiente y aunque hay días que se porta peor, se está comportando maravillosamente. Nos está dando una lección impresionante.

Pero yo sigo sintiéndome mala madre porque aunque intento ser superwoman, no lo soy.

Intento que no vea mucho la tele, al día puede verla hora o hora y media en total. Que esté contenta, jugamos con ella, la mantenemos ocupada, además le ponemos circuitos y cosas para que desfogue, hacemos las fichas que nos han pasado y las que encontramos para que se entretenga y no pierda lo aprendido. Buscas la manera para encontrar cosas nuevas todos los días para que no se aburra o se sienta encerrada. Te mantienes sonriente hasta que no puedes más y te derrumbas.  Y escuchas como te pide perdón cuando no debe hacerlo, y se lo explicas con una sonrisa entre lágrimas. Le dices que no es culpa suya, que no ha hecho nada mal, que solo es tristeza y miedo todo junto. Y ella te pregunta si es miedo al lobo.. o a las arañas (su nuevo talón de aquiles), y le digo que no. Que tengo miedo a que le pase algo a mis seres queridos, a la incertidumbre de qué va a pasar, hasta cuando estaremos así, cuando volveremos a la normalidad que conocemos.... y si pillaremos el bicho.

Luego entras en Twitter y ves lo maravillosos padres que son todos. Los consejos tan ideales que dan para esa disciplina positiva, esa crianza respetuosa, ese apego, esos consejos que hace que te sientas mil veces más mala madre porque recuerdas el grito que le diste en cierta ocasión, o cuando no pudiste más y encendiste la televisión mientras te ibas al baño a llorar a escondidas.
Por favor... no más consejos, no más disciplina positiva y lo divino que van a estar nuestros hijos cuando esto termine si los educamos en positivo y lo malos que van a ser sus recuerdos si nos dejamos llevar por lo que tenemos interiorizado.

No soy malamadre e intento educarla lo más positivo, con apego y todo lo que podáis imaginar, pero soy humana. Una humana cuya paciencia hay días que ni existe y tiene que sacarla, y sí, algún grito se ha escapado. Pero luego he pedido perdón y he dado la explicación.

Así es como me siento esta noche, mañana será otro día. Otro día para aprovechar con los que más quiero. Para jugar con la peque, disfrazarnos, cantar, pintar....Para hablar con mis padres por el teléfono y con mi familia política. Para chatear con los amigos, para disfrutar de los tweets, comentarios y fotos de Instagram. Para seguir sobreviviendo.

Síndrome pre-menstrual y el sueño

Cuando te llega la primera regla, no solo viene contigo la amiga de rojo a todos lados una vez al mes a partir de entonces, sino que además se le une muchos síntomas que no están demostrados científicamente y que nosotros coloquialmente llamamos Síndrome Pre-menstrual (SPM); que también podría ser que te estuvieras acordando de su madre muy malamente, jajajja. Pero cuando yo uso esas siglas no me acuerdo de nadie, o sí, pero en realidad me estoy refiriendo al síndrome.

Cuando estamos justo los días antes de la regla, de 2 a 6 días antes, incluso más dependiendo de la mujer, empiezan a aparecer cosas raras en nosotras; cosas como que nos volvemos más irritables, más inestables anímicamente, mucho más sensibles y con menos paciencia. Además puede venir acompañado de dolor, mucho dolor, y salirnos llagas en boca, granitos en la cara… Vamos, que somos un poema.

Una mujer dibujadas que empieza a llorar. Le preguntan que qué le pasa y ella dice que no sabe por qué llora
Foto tomada de Internet

De un tiempo a esta parte, como hace 1 año, a mí el SPM me viene acompañado de problemas en el sueño. Me despierto mucho por la noche y luego no soy capaz de dormirme, es decir, un insomnio que me deja horrible para el resto de la semana. Yo siempre he sido de ser muy sensible en esos días del mes, llorar casi por todo, pensar que el universo está confabulando en mi contra, pero es que últimamente con esto de que no duermo bien, siento que tengo una ogra en mi interior.  Me enfado con nada, grito más, tengo muy, muy poca paciencia, y lo sufre mi familia. Cosa que me pone negra cuando ya se me ha pasado el arrechucho.

Mujer sentada en bata en un sillón, con helado en las manos, y alrededor cinta policial con la señal radiactiva diciendo que se vayan.
Foto tomada de Internet

He estado cotilleando y buscando la causa a esto del sueño sobre todo y aunque no hay nada demostrado, parece ser que la culpable de estos desajustes es la progesterona.

La progesterona es la hormona sexual que se libera en los ovarios, y posteriormente en la placenta, cuya función es la de acondicionar el endometrio para facilitar la implantación del embrión. Y durante el embarazo ayuda a que todo transcurra de manera segura.
Se empieza a producir tras la primera regla, y a partir de entonces se producirá en cada ciclo menstrual y se irá deteriorando progresivamente hasta la menopausia.

Una vez que se produce la ovulación, aumenta la progesterona para ayudar a la implantación. Si el ovulo no es fecundado, el exceso de hormona se libera con los restos de menstruación.

Cuando se va acercando el momento de la menstruación, el nivel de progesterona baja, por lo que tenemos un sueño más entrecortado, con más despertares nocturno,  con más sueños y pesadillas, cuesta más conciliar el sueño y mantenerlo, es decir que perdemos la calidad del sueño. Estamos más cansadas por la mañana y además tenemos somnolencia diurna. Todo suele desaparecer con la menstruación.

Mujer sentada en el sillón con una inmensa tableta de chocolate. Se la está tomando.
Foto tomada de Internet

Lo de los tratamientos…pues qué queréis que os diga? Inexistentes al no ser algo estudiado científicamente. Todos suelen hacer hincapié en comer bien, dormir bien, hacer ejercicio y descansar. Creo que todo eso cuando se es madre, cuesta mucho mas ya que es casi imposible encontrar huecos. Bueeeeno, no es imposible, pero si más difícil…. Yo no prometo nada, pero se hará lo que se pueda.

¿Y vosotras? ¿Sufrís de SPM? ¿O vuestras parejas sufren de eso?

Versionando la vuelta al cole.

Hoy ha sido el segundo día de cole, ya horario completo, de mi ratona. Y estamos bien orgullosos de ella porque se está portando como una mujercita de casi 4 años, jeje. Una campeona. No ha llorado en ningún momento. Por fin hace la fila en condiciones sin llorar, sin armar la de dios y con una sonrisa de oreja a oreja. Parece otra, la verdad. Y eso me hace la madre más feliz del mundo, porque era lo que le quitaba el sueño a ella el año pasado, la fila,  por lo tanto a mí también.

Niños haciendo la fila en la puerta de un colegio.
Imagen cogida de internet

Hoy le he dicho que tiene que cuidar a los pequeños. Que si ve que alguno llora, intente hacer algo para que se sientan mejor. Y eso a ella le ha dado un soplo de orgullo e iba con la cabeza bien alta sabiéndose mayor.

Eso ha chocado frontalmente con la imagen de los pequeños, que sí, iban llorando a moco tendido, sin querer separarse de los padres, super perdidos y con cara de asustados y agobiados. Me ha dado una ternura inmensa al recordar los primeros días y los últimos porque la separación, mi pequeña, la llevó mal desde principio a fin durante el curso anterior. Además recuerdo nuestros nervios, agobios, angustia y me he sentido conectada totalmente con los padres de P3.

Foto de un niño con la cabeza escondida tras una maleta, sentado en el cesped,  con la palabra School al fondo.
Imagen cogida de Internet

Volviendo al coche desde el colegio se me ha roto el alma en dos pedazos. Un niño de unos 6 o 7 años, llegaba tarde a clase. Iba con su padre, y a este le estaba costando muchísimo que andara. Ese niño no es que no quisiera separarse del padre, es que estaba teniendo un verdadero ataque de pánico en plena calle. Iba blanco como la pared, agarrándose la barriga diciendo que le dolía muchísimo, unas ojeras moradas que asustaban, ojos desbocados, lagrimas y unos gritos de terror que se me clavaron uno a uno mientras decía que no quería ir. Llegó incluso a vomitar de miedo. No se cual es la causa de ese pánico, pero eso yo lo llevaría a tratar porque no es normal. Y si yo, una que pasaba por allí, lo estaba pasando mal, no me puedo imaginar como lo estaría pasando el padre. Debería estar destrozado.

Pero es que aun no habíamos llegado al coche cuando vi una escena que hizo que se me saltaran las lágrimas: Una pareja de ancianos, muy, muy ancianos, estaban en el zaguán de su casa. Él de pie, con un respirador conectado a la nariz, con la mano apoyada en la frente como con pena, rendición. Y la anciana, sentada en la silla de ruedas, lloraba a moco tendido, con su kleenex en la mano, secándose los ojos. Los conozco porque el año pasado, a la misma hora que yo llevaba a la ratona al cole, un minibus recogía a la mujer y se la llevaba a un centro de día (lo se por el vinilo que decora el minibus). Todos los días, el señor mayor la despedía en la parte trasera del minibus.
Hoy, la anciana lloraba amargamente durante la espera de ese minibus. No se si será la Vuelta al cole, si habrá pasado algo más que desconozco, pero ver esa amargura, ese llanto ha acabado con la barrera que tenía puesta para no llorar.

Así ha empezado mi Vuelta al cole. Una amalgamas de emociones que ha removido todos y cada uno de mis cimientos. Algunas buenas, otras malas, pero que me recuerdan que en la Tierra estamos de prestados. Que un día estamos preocupados por la entrada al cole, y otros por la edad y las enfermedades. Disfrutemos de la vida, intentemos ser felices y atesoremos esos maravillosos momentos con nuestros pequeños.

Escena de la película de UP, donde él mira su libro y su mujer no está a sentada en el sillon de al lado.