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De Velez a Sevilla

No siempre vuelves del trabajo contenta, o por lo menos yo. Mi trabajo, al ser de cara al público es muy variante, igual puedes volver dando saltos de alegría, que arrastrándote por el suelo. Para aquellos que aun no lo sabe, soy veterinaria, y claro, no todos los días ves animales sanos, o con poquita cosa. Hay momentos en los que tienes que hacer de tripas corazón y dar malas noticias, o ayudar a un animal a pasar al otro lado, cosa que llevo muy, muy mal, y que a pesar de mi experiencia laboral, aun no tengo asumido.

Pero ayer fue un buen día. Muy buen día. Llegué a casa contenta y con el corazón lleno de amor y esperanza. ¿Os estaréis preguntando por qué? Pues a ello voy. 

Nos hemos acostumbrado en esta sociedad, a que si vemos un perro tirado en la calle, pasamos de él. Como mucho lo acariciamos, y excepcionalmente le damos agua y comida. Pero hay gente de buen corazón que los recoge, los lleva al veterinario y le miran a ver si tiene chip por si se ha escapado. 

Perro chihuahua posando
Imagen cogida de Internet

Y ayer me trajeron una preciosa perrita chihuahua a la que habían recogido en la calle después de verla durante dos días vagar, para ver si tenía chip. Y sí, tenía chip. Tras mirarlo en nuestra base de dato, era una perrita perdida, en realidad robada, ya que la habían cogido después de robar en la casa, o eso ponía en la ficha. Pero no os lo perdáis... VENÍA DE VELEZ, MALAGA. Y yo, trabajo en Sevilla. 

¿Cómo ha llegado esta perrita desde su casa a la clínica? Ni idea. Supongo que la robarían y luego la abandonarían en la calle. 

El caso es que teníais que haber escuchado llorar a esa dueña cuando le comenté que teníamos a su perrita en la clínica, que la tenía una señora encantadora y que la iba a cuidar hasta que ella pudiera venir a por ella. Lloraba a moco tendido. Nos hizo hacerle una foto, aunque nosotros le hicimos vídeo, para ver que realmente era ella (tenía el chip, no puedo confundirme). Y luego quedaron entre ellas para entregar-recoger a la perrita. 

Hasta ahí puedo contaros. No se como fue el reencuentro. Seguro que maravilloso. La perrita no podía ser más buena y dulce. Un encanto. 

Gracias a aquellas personas que tienen un corazón de oro y se preocupan por los animales que viven en la calle. Aun duele cuando encuentran alguno sin chip y no pueden quedárselos ya que por aquí las protectoras y asociaciones están hasta arriba de perros. Y aun mil gracias más, si después de recogerlos, traerlos a la clínica y ver que no tienen dueño, se los quedan. 

Imagen de la palabra Gracias
Imagen cogida de Internet


Silencios, trastadas y pinturas rupestres.

Si en la entrada anterior os hablaba de la música, hoy lo hago de otro Arte, la pintura. Oh, la pintura, tan maravillosa ella, tan inspiradora y tan innato. Tanto, que los niños aprenden a pintar enseguida para suplicio de los padres.


En verano las tardes, con una niña de 3 años y medio, pueden llegar a ser eternas. A lo mejor, si es de las que se queda jugando con un juguete 1 hora, pues no, pero si es de las que se cansan de cada juguete a los 5 minutos... pues sí. Y sí, la nuestra de las últimas.

Si hace calor, normalmente en verano por estos lares lo hace, de cabeza a la piscina y allí desfoga toda la energía acumulada que suele ser el 200%. Pero si hace fresquete... ainsss, si hace fresquete. ¿Donde vamos por dios?

Hoy hemos decidido irnos a una cafetería con parques de bolas. La mejor amiga de los padres. Esas cafeterías donde te sientas con una taza de café mientras los niños hacen el cafre. El no va más. Confiad en mí.
Pues eso, hoy nos hemos ido a una de esas y hemos ido 3 familias de amigos, de esas que os comentaba en un post anterior que es nuestra tribu. Así que los niños a las bolas y los padres sacando a pasear a la húmeda, que quien no sepa lo que es, es la lengua, vamos, cotorreando sin parar.

Dos niñas y dos niños de 3-4 años y dos menores de dos años. Una de las niñas se ha llevado su bolso mágico, sus tesoros, que no son otra cosa que pinturas que la abuela le da cuando se le gasta. Y sí, me refiero a pinturas de maquillaje. Eso que mi hija adora y con lo que se pinta últimamente (ella también tiene un bolso de maquillaje). Han estado 2 horas entre pintándose los labios, las uñas, saltando a la cama elástica, tirándose del tobogán, jugando con las bolas (las del parque no seáis mal pensados), bailando Alejandro Sanz y Melendi (no preguntéis).... Pero llegó un momento en el que los perdimos de vista. Y... no le dimos importancia.


Cuando un niño intenso, como la mía, está callado... corre, huye, que algo malo está haciendo.
La última vez fueron las cortinas blancas nucleares las que aparecieron con una maravillosa A pintada de pintalabios. ¿Por qué una A en vez de una N? Aun estamos investigando. Esta vez... esta vez ha sido mi hija la que ha aparecido cual demonio, con TODA, TODA, toda la cara llena de rojo pasión pintalabios. Solo le quedaban al descubierto los ojos azules que resaltaban en ese rojo intenso.

Foto tomada de Internet:  Igualito a este pero sin la pintura amarilla.

Me quedé petrificada y no reaccioné para hacer una foto, solo rezaba para que:

1. No fuera sangre. Una es miope y de lejos no ve un pimiento y en la oscuridad todas los gatos son pardos.
2. Que la abuela de la otra peque no fuera de las que usan los pintalabios water proof y se quitara fácil
3. Que al día siguiente no tenga conjuntivitis.

Le gastamos 10 toallitas a una de las madres de los bebés pasando de ser un demonio a una naranja, porque sí, se quitaba, pero como comprenderéis, el rojo pasión no se quita bien sin restregar.
Después fueron saliendo uno a uno los 4 niños que estaban escondidos, el bebé se salvó de la sesión rupestre porque aun no anda. La mía era la peor, pero todos ellos habían pasado por el pintalabios.

Según ellos querían pintarse como los payasos. Suerte que mi hija no se miró al espejo porque hubiera tenido pesadillas para el resto de su vida. La próxima vez le daré las gafas de buceo para que al menos no coja conjuntivitis. Porque sí, se lo pasaron de escándalo. Y total, solo son 10 toallitas, 1 camiseta y un pantalón, una toalla de casa llenas de pintalabio. Y estuvieron ocupados 2 horas y media.

Viva la pintura, el maquillaje y la música.


Mi hija y la.... música.

Hay una frase que se repite a lo largo del crecimiento de tu bebé, y no es otro que: "esta etapa es preciosísima, ojalá se quedara así. Es tan.... adorable" A mí se me ha escapado más de una vez. Otra es la que te dice la persona que está enfrente y tiene niños: "¿Qué edad tiene?" 3 años y medio. "Oohhh, aprovecha que es una etapa única".

Y la verdad es que a todas horas está para comérsela, aunque algunas veces te gustaría tirarla por la ventana cuando aparecen las temidas rabietas o los desafíos que nada tiene que envidiarle a los duelos de las pelis del Oeste. Pero en fin... para comérsela.

Nuestra peque no se calla. Nop. Continuamente charlando... por los codos.. y preguntando, y contando, y hablando ella y ella y ella.


Y si no tiene nada que contar,  canta. SIP... canta.

Cuando más pequeña más o menos te ibas dando cuenta por donde iban los tiros... tampoco tenía mucho repertorio,  no salíamos de los Super single songs con el If you´re happy happy happy clape your hands. O el Baby Shark, que si no la habéis escuchado, mejor corred como si os fuera la vida en ello porque es pegadiza, pegadiza, de esas que te persiguen hasta en sueños.



Y tooooodas las de Canta juegos. Que sí... que sí... que ya sabéis a lo que me refiero.. A la taza, tetera, cuchara...cucharón... Y a las 3000 canciones que tienen además de esa. DE ME-MO-RIA.

Peero, desde que aprendió a hablar en condiciones, allá por septiembre de este año, se le entiende caaasi todo, asustando algo más.

Hace alrededor de un mes soltó algo así como: Y larilarié..oo ooo oo. Mire para todos lados asustada buscando a Xuxa y nop... era mí hija. Sip... cantando XUXA.. XUXA!! Que ya tiene que ser abuela o algo así. Le pregunté que de donde salía eso y me dijo que la seño Maribel. AAhhh.... vale... La seño Maribel es la más mayor del cole. A punto de jubilarse y le toca ser seño de apoyo a la pobre mujer. Y ahí me la dejan... cantando XUXA. Madredelamarhermoso.

Ah, y por si no lo os lo había contado, mi casa es un convento... NO hay música... no me permiten ni cantar.. ¿Quién? Mi marido. Que me mira mu malamente (Tras tras lease como Rosalía) si entono alguna cancioncilla. Taladra con la mirada a la pobre Roomba por el ruido que hace, y silencia hasta el móvil así que por favor no llamadle al móvil que no contesta. En fin.. que me pongo los cascos o cuando me ducho me pongo la música a todo volumen y cierro las 10 puertas que me separan del despacho.

El caso es que lleva 10 días que de repente Nuria soltaba algo así como: Vamos a la playa. Y yo pensando... oohhhh, está cantando la canción de los 80, esa que nos hacía mover el cuerpo allá por 1983... Pero no, días más tarde siguió la canción: Vamos a la playa, pa curarte el alma, cierra las pantallas, abre las medallas. En el mar caribe, mueve tu cintura, ella coquetea, es una buscabullas. WHAAAAT? De donde sale.... WAIT!! eso no es reggaeton??? De donde...? Y se lo pregunté..

Si, señores. Del campus de verano. Cantan, bailan, saltan, hacen deporte, y aprenden Reggaeton. Y mi hija, he descubierto, tiene una memoria impresionante. Igual te canta XUXA , que Calma. Ojiplática y algo asustada. ¿Donde quedó la canción de los pajaritos? ¿Y de Disney?


Voy a llorar a mi rincón, mientras me pongo Calma que tengo que sabérmela para cantarla con ella.



Pd: la canción me encanta, conste en acta.. Tampoco es tan reggaeton, verdad?