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Reseña: Niños del mundo, editorial sm


Educar es difícil, muy difícil e inculcarles valores todavía más. Sacarlos de su etapa egocentrista cuando llegan a los 2 y 3 años es ir cuesta arriba con una piedra en lo alto que te aplasta contra el suelo. Pero ya hacerles empatizar es para nota.

Sisifo subiendo la piedra.
Imagen cogida de Internet: Mito de Sisifo
A mi me gusta mucho usar los libros con mi ratona para ayudarle a empatizar con los demás, y eso que mi hija nació sensible y la empatía la desarrolló super rápido. Pero bueno, me gusta que vea que no todas las familias son iguales, que cada uno tiene una forma de vivir, de ser, de educar, y que a ella le ha tocado la nuestra. 


Hay una cosa que aprendí de Alvaro Bilbao, bueno, muchas, la verdad, y que lo llevo a cabo, que es lo de usar los apellidos: por ejemplo, si el apellido de papá fuera Garcia y Lopez el de mamá, le diríamos: Fulanita, los García Lopez no hacemos eso, o no decimos tal cosa. Eso le hace ver que aunque Menganita lo haga, nosotros NO lo tenemos permitido. Ayuda bastante la verdad. 

Ahora estoy trabajando con ella las diferencias de culturas, de etnias, de color de piel, de forma de comer... y lo estoy haciendo gracias a este libro:


Es una pequeña joyita sin apenas letras pero con muchas imágenes llamativas y super divertidas. En la primera página ya nos enseña lo inmenso que es el mundo y lo hace con un mapa mundi muy esquemático pero donde podemos empezar a enseñarle dónde vivimos, de qué somos parte y lo grande que es la Tierra, como planeta. 


Empezamos con las distintas formas de saludar, los estilos de vida (casas, como duermen, que comen, como se desplazan, como se asean, las ropas), las ocupaciones (que hay niños que van al colegio con las diferentes formas de aprender, otros que tienen que trabajar para ayudar a sus familias, como se divierten, las mascotas..), las fiestas tan distintas que existen (desde como se celebran los cumpleaños, la Navidad, Ramadam, Januca, Halloween), y unas nociones muy básicas de Los derechos del niño


Todo ello como veis de forma muy básica, y ya podéis vosotros ahondar más en el tema que más le interese al niño. A mi ratona le ha sorprendido mucho las distintas formas de saludar, de dormir o las casas... y las comidas.  Su talón de Aquiles, jajajjaja.

Evidentemente es a modo enciclopedia. No vale sentarlos y ponerles a leer una a una todas las cosas!! Pero sí un poquito cada cierto tiempo para que vayan viendo los diferentes lugares pero la similitud entre todos. A todos nos gusta dormir, comer, jugar, que nos abracen, las fiestas... Y que a pesar de tener ciertas diferencias, TODOS somos iguales.

Por cuatro esquinitas de nada - Jérôme Ruillier


En mi casa los libros son tesoros que nos hacen vivir miles de aventuras, nos acompañan en los malos momentos y nos hacen volar cuando más bajo estamos; nos ayudan a soportar distintas cargas; nos hacen reír, llorar, vivir y sentir; nos enseñan distintas culturas, distintos pensamientos y nos hacen más ricos en enseñanzas y en forma de ser. 


Mi marido y yo nos conocimos gracias a los libros, y mi casa es un santuario de libros. Así que no es extraño que mi ratona tenga ya casi 150 libros. No puedo parar de enamorarme de ellos cada vez que salgo de casa y paso por una librería, o cuando me recomiendan alguno por alguna razón. Al final, acaban en casa.


Hay uno que me recomendaron en La escuela de padres de la guardería de mi peque y que me enamoró el primer día que escuché hablar de él. Mira que es básico y sin grandes pretensiones, pero me dio un pellizquito en el alma y no tardé mucho en hacerme con él.

Se llama, como bien dice el título de esta entrada, Por cuatro esquinita de nada, y aboga por la diversidad, la inclusión y por supuesto la empatia.


"Cuadradito está jugando con sus amigos los redonditos. Pero llega la hora de entrar en casa y se dan cuenta que Cuadradito no entra, se queda solo fuera. Desde dentro, los redonditos le dan muchos consejos a Cuadradito para que pueda entrar y ser uno de ellos..... pero ninguno funciona" 



El final... pues el final es sublime, pero os dejo con la intriga para que os hagáis con él y disfrutéis como disfruté yo. Porque sí, yo disfruto igual o más que mi hija.
Los niños lo cogen enseguida y te dan la solución a la primera. Somos los adultos los que nos cuesta llegar a pensar en esas cosas.

Mi ratona disfruta con el cuento muchísimo.  Me gusta dejar pasar un tiempo entre uno y otro y cuando vuelve a cogerlo, sigue disfrutando incluso más que cuando lo leyó por primera vez. Al tener tantos cuentos, es fácil sorprenderla continuamente.

Espero que os haya gustado y le hagáis un huequito a Cuadradito en vuestros corazones.