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Memorias: San Valentín roto

Hoy vengo a contaros algo que no tiene nada que ver con la crianza, ni con veterinaria, ni maternidad ni nada por el estilo. Es algo personal, algo que me recordó el día de San Valentín y me dije: de esto tengo que hablar. Porque aunque ahora soy feliz y me encanta apuntarme a cualquier fiesta, sea inglesa, americana, china o pagana, hubo un tiempo en que quería mimetizarme con la tierra, con el suelo y las paredes.

Un corazón en tres dimensiones, roto, sobre un folio donde se puede ver un electrogardiograma

Como creo que he comentado alguna que otra vez en este blog o en mis RRSS, fui una persona que sufrí bulling durante mi época pre-adolescente. Digo pre porque empezó en 6º de EGB, y aquella época podría tener entre 10-11 años. ¿Por qué sufrí bulling? Pues supongo que todo llevaba a ello: era empollona, tenía aparatos, gafas enormes, granitos en la cara, desarrollé muy temprano… y era tímida.

Recuerdo que en mi época San Valentín era una época muy bonita para los niños normales. Ibas vestida de rojo si estabas enamorada; te dejaban cartitas de amor en cuadernos o maletas; te daban flores directamente si tenías novio… Monísimo todo.

Yo… yo le temía. Era el típico día que quería ponerme mala, con fiebre, para no salir de la cama. Me vestía de oscuro para intentar no llamar la atención, y no me movía de mi silla para que ni supieran que existía. Porque siempre esos días, se acentuaba el bulling.

No se qué se lleva ahora en la actualidad en el colegio o institutos en estas fechas, pero me imagino que los que sufren bulling no serán días tranquilos. Mi peque aun tiene 4 años y tiemblo al pensar que crecerá y tendrá que lidiar con estas y más cosas.

¿Se supera el bulling? Sí, se supera, pero algo se queda muy adentro, algo que se rompe y cuesta mucho volver a montar. Y en días como estos, un olor, un detalle, incluso un objeto, hace que vuelvan a ti esos miedos, ese agobio, esas ganas de mimetizarte con las paredes, con el suelo, con las puertas...

Pero para no dejaros mal cuerpo con esta entrada, deciros que mi San Valentín este año ha sido maravilloso. Nada más despertarme tenía un corazón donde ponía I love you, lo había hecho mi hija en inglés. Y una caja de bombones. Y cuando estaba cerrando en el trabajo, me llegó un maravilloso ramo de flores.

Mi foto vestida de veterinaria con un gran ramo de flores en la mano