Rancho Cortesano, Museo de la Miel y las abejas. Plan con peques

Estas semanas están siendo duras y cuesta arriba, así que cuando llega el fin de semana intentamos hacer planes al aire libre para coger fuerzas. Supongo que no hay que explicar por qué al aire libre, no?? Si, hombre. Por el coronavirus. Todo al exterior es más seguro. Y hace dos semanas estuvimos en el Rancho Cortesano donde disfrutamos y aprendimos a partes iguales. 

El Rancho Cortesano está situado a 15 minutos de Jerez de la Frontera y es un oasis maravilloso y dulce donde perderse y volver a encontrarte con tu yo niño. Peter Pan seguro que viviría en uno de estos lugares donde desconectas y dejas fuera la rutina, los agobios y las preocupaciones. Y dulce, es evidente, gracias a nuestras amigas las abejas. Ah, ¿Qué no lo he dicho? Pues el Rancho Cortesano es la casa de las abejas, bueno, una granja dedicada a las abejas ya que son apicultores y junto con el huerto hace de ese lugar un sitio maravilloso. 

Para los peques y no tan peques:

Lo tienen preparado para familias ya que no solo la zona de las abejas es un reclamo para los peques, y el huerto, sino que hacen talleres chulísimos como el de las velas, el de Halloween ahora en esta época y el de alfarería. Además dispone de dos zonas de juegos, uno con una inmensa zona con alpacas de paja, donde escalar, y donde jugar a la pelota... Y otro sitio más cerca de donde está el restaurante donde están los columpios. 

Para comer:

¿He nombrado ya el restaurante? Es un restaurante vegetariano, que no vegano, ya que usan los huevos y la leche que les dan los animales de la granja, y toda la verdura que les da el huerto. La cocina está muy rica, riquísima salvo cuando tendemos a coger cosas a las que estamos acostumbrados. Es decir... vas a un lugar nuevo, a un restaurante donde las cocineras tienen unas manos de oro y... te pides una hamburguesa. No hombre no. Que no es carne, que es sucedáneo y saber no sabe igual. Pero si te pides cuscús, ensaladas varias, potaje que quita el sentío, las croquetas maravillosas, el pisto.. ñam!! Todo estaba riquísimo. Para probarlo todo, todito todo. Las pizzas saben raras pero están buenas, y es que están hechas con base de polen. Los productos son todos del rancho como ya he comentado, tanto verduras como leche y huevo, ya que tienen gallinas, pavos, burritos, cabras, abejas... ¿He dicho ya que tienen abejas? Sí, son las reinas del lugar. 

Museo y visita guiada:

Nada más entrar en el parking ves señales por todo el lugar de donde nos encontramos y hacia donde vamos con las abejas. Es más, hasta el baño es para abejas y zánganos. Jijiji. Cuando llegamos al centro neurálgico del Rancho, encontramos el Museo de la miel y las abejas, en el mismos sitio donde está la tienda, para que no os perdáis. Va contando la relación de las abejas con el ser humano desde el principio de los tiempos. Además nos encontramos allí con una sala de proyecciones y con el patio de enjambre donde vemos el panal y como trabajan las abejas. 

Si realmente quieres vivirlo de cerca, hay una visita guiada donde te embebes de estos maravillosos seres, desde cómo viven, quienes son, qué comen, y como trabajan. Te ponen los trajes y sales al campo donde conoces el trabajo de apicultor. Nosotras la hicimos y quedamos maravillados. 

A la vuelta hicimos nuestras velas con la cera de abejas, nuestra base con arcilla y nos regalaron un botecito de miel que te deja, nunca mejor dicho, la miel en los labios. Así que al final entramos en la tienda y compramos 2 kilos de miel para todo el invierno, y un montón de cosas más. 

Los niños se lo pasaron en grande, los padres lo dimos todo, aprendimos muchísimo y disfrutamos del sitio, la comida y los animales. 

Mi peque tiene cierto temor a los insectos. Mira que en casa intentamos que aprenda de ellos y vea que no tienen maldad... pero le costaba. Allí le explicaron todo de una manera muy amena y divertida (un aplauso a los monitores) y le enseñaron que cuando viene una abeja, todos, todos, tenemos que quedarnos quietos como estaturas. Desde entonces, cuando ve venir una abeja/avispa, se queda quieta y grita: ESTATUA! Ya no corre, ni bracea, ni entra en pánico. Así que feliz por esa parte. 

Es una visita muy recomendable, y un lugar imprescindible. Van muchas personas a desayunar porque los desayunos son impresionante igual que las meriendas. Tiene mucho tirón por la zona.  La comida también está para rechupetearse y todo con unos buenos protocolos COVID. 

Protocolos Covid:

Las mesas las desinfectan a conciencia y están separadas unas de otras con más d 2 metros. Tiene un circuito de entradas y salidas tanto en la tienda como en el restaurante. Hay para lavarse las manos en varios puntos, y tienen gel hidroalcohol en otros sitios. Los trajes de apicultura conforme nos los quitamos, lo meten en la lavadora y los tienden... Pero a pesar de eso, recuerda siempre llevar la mascarilla, lavarte mucho las manos y distancia de seguridad. 

3 comentarios:

  1. Ufff... lo del rancho y el mercado mira, todavia, pero ¿Abejas? No gracias, cuanto más lejos mejor :s me llevas allí y me luego directa al hospital.
    Pero me alegro que disfrutarais con el día al aire libre :D
    Besos!

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  2. Pues mira que lo tengo cerca y nunca lo he visitado. A ver si me animo, aunque ya sin peque... Diecisiete años acaba de cumplir. Y ya estamos en la edad en que lo de salir con nosotros, le cuesta.
    Besotes!!!

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  3. Pues es una excursión muy chula. A mi me gustaría tener abejas, pero me da un poco de miedo, por mi y por los peques.

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